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30 años de la ATCC: Seguimos construyendo paz

En un evento que duró 3 días y giró fuertemente alrededor de la construcción de paz y los acuerdos con los grupos armados, se celebraron los 30 años de esta histórica organización ganadora del Premio Nobel Alternativo de Paz.  Pensamiento y Acción Social acompaña a esta organización desde el 2001 como parte de la Red de Iniciativas de Paz desde la Base.

Los 30 años de la organización se caracterizaron por ser un espacio de expresión para las distintas comunidades, organizaciones y miembros de la institucionalidad presentes. La Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare (ATCC), en sus 30 años de experiencia, se ha establecido como uno de los pilares de la construcción de paz en el país al ser una de las primeras organizaciones que en medio del conflicto decidió jugársela por resistir de manera pacífica.  Durante los años más fuertes del conflicto, desarrollaron una metodología de diálogos con los actores armados, tanto legales como ilegales, fundamentada en la mediación y el intercambio democrático y multilateral.  Lastimosamente, esta iniciativa le costó la vida a sus principales líderes, pero sus ideas aún siguen vivas.  Fue bajo esta premisa que se estableció la comunidad en la zona, la que en 1990 les significó ser reconocidos internacionalmente con el Premio Nobel de Paz Alternativo y fue esa memoria histórica el hilo conductor del encuentro.

 

 

 

En un primer momento hicieron sus aportes los miembros de las alcaldías de Landázuri y Cimitarra, los delegados de la gobernación y todas las demás instituciones que asistieron entre las cuales estuvo la Defensoría del Pueblo.  Luego, el micrófono paso a mano de las comunidades bajo el tema central de la participación de la población rural en la construcción de una paz territorial. 

Este obelisco, ubicado en la plaza central de La India, Santander, recuerda a los 3 líderes asesinados de la ATCC.  Josue Vargas, Miguel Angel Barajas y Saúl Castañeda son inmortalizados no solo en este monumento, sino en los fundamentos que sentaron para construir una comunidad que lucha por la paz. 

De éste diálogo surge el documento anexado que recoge lo discutido no solo con la comunidad de la India, anfitriones del evento, sino con representantes de comunidades campesinas que llegaron de otros lugares como por ejemplo las comunidades del Guayabo, Las Pavas y el Garzal que también cuentan con acompañamiento de PAS. 

Algunas personas acompañantes (académicos) y líderes de otras comunidades ofrecieron algunos insumos sobre los aspectos más relevantes del Acuerdo de paz y del proceso con el ELN, a fin de facilitar la deliberación de las y los participantes.

Como guía de la conversación se estableció el acuerdo de La Habana.  Punto por punto, cada persona que quisiera participar iba dando su aporte sobre cómo podría implementarse dicho punto en el contexto rural del territorio donde hace presencia la ATCC.   Naturalmente, algunos puntos generaron mayor interés, de esta discusión se rescata lo siguiente.

La discusión más extensa se centró en el tema de Reforma Rural Integral.  Mucho se habló de los cambios que el acuerdo traería para las comunidades, pero poco se ha hecho.  Desde la India, se le hizo un llamado al gobierno para que cumpla con la titulación de las tierras a los campesinos en condiciones que permitan desarrollar comunidades, construir carreteras, escuelas y centros de salud que hoy se encuentran estancados por la problemática que ha planteado la Ley Segunda para los campesinos que, sin embargo, no ha sido impedimento para proyectos minero-energéticos. 

Estos últimos proyectos fueron eje de otra parte de la conversación.  Con la firma de los acuerdos, las comunidades exigen unas condiciones que los permitan desarrollar sus planes de vida, manteniendo su vocación agropecuaria, bajo esquemas de producción tradicionales, amigables con el ambiente y que respeten la cultura campesina construida en la zona desde hace décadas.

Para esto también es necesario cambiar el enfoque de la educación en el área, brindando una educación para que los jóvenes se especialicen en el campo y trabajen por sus comunidades.  De la mano de esto, exigen la llegada de las distintas tecnologías a sus comunidades. 

La construcción de esta ruralidad que visionan los campesinos pasa también por impulsar y propiciar no solo la participación política de las comunidades, sino la verdadera incidencia de esta participación en las acciones que se lleven a cabo. 

En éste tema se expresó la necesidad de garantizar la seguridad de los líderes quienes siguen siendo víctimas de estigmatizaciones y agresiones que deslegitiman su labor.

En los últimos 3 puntos de víctimas, fin del conflicto y cultivos ilícitos; las comunidades asistentes manifestaron su disposición de trabajar en conjunto con el Estado para construir soluciones. 

Carta de la ATCC enviada al presidente Santos y documento final del encuentro:  

Por un lado reconocen la necesidad y abren sus puertas, para la recepción de excombatientes en la zona que contribuyan a la construcción de paz.  En el tema de cultivos ilícitos, piden ser incluidos dentro de los planes de sustitución - concertada con la comunidad - que permitan el desarrollo de su vocación campesina.

Y por último, en el tema de víctimas, exigen la investigación de los más de 600 desaparecidos del área de influencia de la ATCC pero también se muestran dispuestos a concretar con el gobierno planes de reparación colectiva que beneficien realmente a la comunidad y permitan su desarrollo. 

El evento concluyó con presentaciones artísticas de jóvenes de las comunidades aledañas que ocupan su tiempo en el baile.  Con esto, se resalta el talento de una zona que lleva años buscando dejar atrás la violencia para construir una nueva ruralidad.  Es desde aquí que se tiene que construir la paz de Colombia y por eso procesos como el de la ATCC y las reflexiones que se generan en espacios como éste, deben ser escuchados y tenidos en cuenta para lograr una verdadera paz territorial. 

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