Durante muchos años, los habitantes del Consejo Comunitario del Río Guajuí vivieron en medio de la guerra.  La fuerte presencia de grupos armados en su territorio - en especial de las FARC - significó para ellos entregar el control de lo que constitucional y ancestralmente es de ellos.  Con la desmovilización de la guerrilla, se abre la oportunidad para que sea nuevamente la comunidad la que tome el liderazgo de su territorio.  Sin embargo, materializar esta oportunidad no será fácil en medio de un contexto de pobreza extrema, corrupción, abandono estatal y rezagos de una guerra que se rehúsa a abandonar del todo el territorio. 

manifiesta un convitero de la comunidad de El Carmelo, una de las 8 que componen el Consejo Comunitario.  A pesar de estar rodeados de una enorme riqueza natural, impresionantes paisajes y contar con una ubicación estratégica cercana al mar Pacífico; la realidad de Guapi – municipio del cual hace parte el consejo comunitario – es muy difícil. 

“Aquí no vivimos, aquí que sobrevivimos”

86%

de los habitantes de Guapi viven en pobreza multidimensional.

28,5

de cada 

1000 niños

mueren durante su infancia.

30.000

personas que viven en Guapi no cuentan con servicio adecuado de acueducto

*Según Colombia Plural / 2017

*Según DNP / 2014

Sumado a esto, la mayoría de comunidades del Consejo Comunitario no cuentan con suministro constante de luz, a pesar de que, según los pobladores, la alcaldía recibe dinero por el  subsidio de energía a zonas rurales que debería ser destinado para eso.  Su alcalde, Danny Eudoxio, fue capturado el dos de febrero por supuestos actos de corrupción en el sistema judicial y fue liberado el primero de marzo mientras cursa la investigación en su contra.  Los puestos de salud que se encuentran en las comunidades hoy a las únicas que les brindan bienestar es a las arañas que han encontrado un hogar en medio del abandono de las estructuras.

El Consejo Comunitario es una figura presente en la constitución bajo la Ley 70 de 1993 que les reconoce a las negritudes colombianas autonomía sobre algunos territorios delimitados.  Se caracterizan por funcionar bajo títulos colectivos y con reglamentos internos redactados y pensados por las comunidades que regulan su vivir en el territorio.  El Consejo Comunitario del río Guajuí cuenta con 35.735 hectáreas y 7118 metros cuadrados en los que habitan alrededor de 7000 personas.  

*Mapa aproximado con fines ilustrativos

La economía propia de estas comunidades ha girado alrededor de la pesca, la minería - realizada bajo técnicas ancestrales - y los cultivos agrícolas.  Sin embargo, se ha visto atravesada por las dinámicas de las economías ilegales que han promovido la minería a mayor escala, el cultivo de coca y la pesca con explosivos.  Esto ha transformado la vida de muchos habitantes que antes vivían de la pesca tradicional o de sus cultivos de pan coger y ahora se han visto obligados a ser parte de las economías ilegales para subsistir.  "Hoy en día salir a pescar es salir a perder el tiempo, es morirse de hambre" nos manifestó un minero de la comunidad del Carmelo, mientras trabajaba en lo profundo de la selva, de la mano de su hermana e hijo, por conseguir por lo menos un gramo de oro que le garantizara alrededor de 80 mil pesos por el trabajo de 12 horas.  En un mal día, pueden no encontrar ni siquiera eso.

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(1) En la batea, los mineros empiezan a filtrar la tierra en búsqueda del oro.  (2) Una sección de la mina (3) Campamento que arman los mineros para pasar el día, aquí la familia cocina sus comidas y busca refugiarse del sol en medio de un trabajo que deja muy poco tiempo para el descanso.  

"Nosotros somos conscientes del daño que le hacemos al medio ambiente (con la minería), esto destruye todo, pero nosotros acá llenos de deudas, comprometidos con el del combustible, con la familia, con la comida... ¿Que hace uno? La gente esta guerreando."

El Conflicto Armado y los Conviteros

El actor que más presencia y dominio tuvo en el último tiempo sobre el Consejo Comunitario fue el grupo guerrillero "Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia" (FARC-EP). La guerra en estos territorios provocó rupturas del tejido social, comunitario y ancestral de las comunidades que fueron cediendo su control territorial.  En gran parte, esta falta de control autónomo fue lo que permitió que se invadiera la comunidad de prácticas económicas ilegales que han venido acabando con el balance del medio ambiente en la zona, con la armonía entre las poblaciones y perjudicando la integridad cultural que ha caracterizado a la gente de esta zona en sus expresiones sociales y espirituales."

 

"Si desaparece nuestra cultura, desaparecemos  nosotros. 

No tendría sentido"

- Mario Castro, convitero del Guajuí

"COMANDANTE JORGE BRICEÑO, SIEMPRE CUMPLIENDO" dice el grafiti que se encuentra a la entrada de varias comunidades del Consejo Comunitario en alusión al fallecido comandante de las FARC  "Mono Jojoy".

Esto hace aún más importante la labor y el rol que hoy buscan ejercer los conviteros del Guajuí.  Las autoridades ancestrales denominadas conviteros son las encargadas de ejercer el control territorial, este proceso implica organizar y promover acciones colectivas de cohesión y de resolución de los conflictos internos, sin dejar de lado las actividades económicas que le proporcionan el sustento de sus familias. Esta figura es una herencia cultural africana que corresponde a diversidad de formas de trabajo colectivo, control social y de defensa de los derechos territoriales.  Son personas que residen en la comunidad escogidas por periodos de 3 años.  Todas las 8 comunidades del Consejo Comunitario cuentan con representantes en la asamblea de conviteros.  

La asamblea general, conformada por 86 conviteros, es la máxima autoridad del Consejo Comunitario del Río Guajuí  Lo lamentable, es que esta noción ha quedado relegada al papel; en medio de una comunidad que se acostumbró a asociar el poder y la autoridad con las armas. 

 

Según Alicia F, oficial de Cauca en PAS, "Una comunidad con conviteros fortalecidos podría autónomamente regular sus actividades económicas, su educación, sus formas de vivir e incluso tienen el poder como Consejo Comunitario de suscribir contratos y hacer alianzas para potenciar su progreso.  Podrían frenar la minería excesiva, la pesca desmesurada y buscar apoyos para fomentar una economía como la que ellos en realidad quieren.  Sin embargo, hoy, esto es tan solo una utopía.  Utopía por la que sin embargo, hay que luchar." 

"Quiero enviar un mensaje a nivel mundial, si nosotros conservamos la biodiversidad con la puesta de los conviteros eso le sirve es al mundo entero, estamos en un planeta al que ni le sobra ni le falta, nosotros entraríamos a mantener este equilibrio.  Esto es para todos."

-Mario Castro, convitero del Río Guajuí

Desde la salida de las FARC - siguiendo una dinámica que se viene dando a nivel nacional - a la región han llegado nuevos grupos armados y se han fortalecido otros que ya estaban presentes, en un intento de aprovecharse del vacío de control armado que dejó la guerrilla el cual el Estado no ha tenido la capacidad de llenar.  

Si a esto se le suma que gran parte de la población e incluso un significativo número de conviteros no conocen su reglamento interno, ni tampoco las facultades que les da la Ley 70, se empieza a dimensionar el reto que significa hacer realidad un control autónomo, efectivo y positivo en la región.

Buscando superar estos retos, PAS-PI acompaña en articulación con la Coordinación de Consejos Comunitarios y Organizaciones de Base del Pueblo Negro de la Costa Pacífica del Cauca (COCOCAUCA) desde la línea estratégica de protección y seguridad, una propuesta de fortalecimiento de capacidades “escuela itinerante”, que pretende mejorar las herramientas de protección y autoprotección de los conviteros con el propósito, que puedan ejercer sus labores con mayor convicción, conocimiento y posicionamiento al interior de las comunidades. 

Este proceso cuenta con un apoyo interdisciplinar, articulando diferentes herramientas de protección colectiva con enfoque afro. Estos espacios de formación vinculan herramientas organizativas y de legislación propia de este grupo étnico como lo es la Ley70/93 y el reglamento interno, bajo las que se crean y rigen los Consejos Comunitarios.

Estos espacios buscan aportar al fortalecimiento comunitario de los conviteros como autoridad ancestral y sus formas de justicia y control en defensa de su territorio ancestral “Nosotros acá en el territorio somos los que sabemos los problemas que tenemos y sabemos cómo manejarlos, si viene alguien de afuera a pretender mandar acá, no va a entender cómo funciona esto, nosotros si, por eso somos nosotros los que tenemos que empoderarnos y tomar las riendas de nuestra comunidad.”

Sueño con un mañana diferente

un futuro mas resplandeciente

que cambie la mentalidad de la gente

quiero que volvamos atrás

para que sepan que es el respeto de nuestros ancestros

a la vez fueron maestros

sus costumbres recuperar

para así darse más seguro el proceso de paz

para que vivamos más seguros

y no pensar en un futuro tan oscuro

pensar en las cosas del mundo 

y no procrear ideas sin rumbo.

-Poema de Amiltar Castro, convitero del Guajuí

Texto y fotos: Santiago Londoño Suarez / Revisado por: Alicia Pradera, Cristian Cuero, Juliette Schlebusch

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