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¡Por la vida digna, la paz y la protección del territorio, que el Acuerdo de Escazú se ratifique YA!

Jóvenes del Suroeste Antioqueño, La Guajira y el Cesar se reunieron para construir una versión amigable del acuerdo de Escazú y solicitar al gobierno colombiano que lo ratifique inmediatamente.

Ante el desconocimiento de la inmensa mayoría de la población colombiana, pero especialmente de las y los jóvenes, sobre el denominado Acuerdo de Escazú un grupo Jóvenes del Suroeste Antioqueño, La Guajira y el Cesar se reunieron los días 19 y 20 de febrero para construir una versión amigable de este texto y, además, para solicitar al gobierno colombiano que lo ratifique inmediatamente.

El grupo de jóvenes de tres departamentos se dieron cita para reflexionar y buscar estrategias para dar a conocer a la ciudadanía el Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe. Éste es un tratado internacional firmado por 24 países de América Latina y el Caribe que tiene como objetivo garantizar la implementación efectiva de los derechos humanos y ambientales en esta región.

El encuentro fue el escenario para que mediante el cuerpo, la música, el teatro y el arte los jóvenes construyeran sus propios relatos sobre los tres puntos principales del Acuerdo: el acceso a la información, la participación y la justicia ambiental. Si bien los jóvenes procedían de diferentes partes del país, cada grupo escenificó sus experiencias y procesos de resistencia en cada territorio para lograr un tejido social con distintas hebras y colores pero con un mismo fin.

¿Por qué con los jóvenes?

Si bien se afirma constantemente que las y los jóvenes son el futuro del país pocas son sus posibilidades para que esta expectativa se cumpla, sin embargo, muchos de estos jóvenes no luchan por un futuro sino por tener un presente menos lesivo. Ellos y ellas reconocen que esos territorios en los que crecieron y se criaron están en riesgo, además saben que de esa tierra depende también la permanencia en el tiempo de sus comunidades y por eso se resisten a su exterminio bajo las prácticas extractivas.

La reconstrucción de un acuerdo de Escazú, desde la perspectiva de los jóvenes, ofrece condiciones para que ellos y ellas que se conviertan en replicadores del mismo, trabajando de modo pedagógico con sus comunidades para que este sea apropiado por niños, niñas, jóvenes y personas mayores.

Dichas prácticas pedagógicas se han visto fortalecidas gracias a las nuevas tecnologías que les ha permitido crear alianzas y establecer lazos que les permiten aprender de las experiencias de los diversos territorios, e integrar también elementos importantes a sus procesos. Así lo explica Sara Arango, “Somos un montón de tejidos y de puntadas en diferentes territorios que ahorita están formando el tejido social por qué somos quienes construimos este territorio”. De ahí, “la importancia de la organización social y del tejido colectivo, ya que nos permite protegernos de acciones que pasan a diario en nuestros territorios. Además, en muchos territorios también se está tejiendo esa conectividad y esa defensa de la tierra, del cuerpo y de los derechos de los jóvenes, de los niños y de las niñas.”

El acuerdo de Escazú en Colombia.

Desde 2019, el Presidente Iván Duque se comprometió con el país a promover el Acuerdo de Escazú y se ha mostrado en escenarios internacionales como un gran defensor del mismo. Sin embargo, ha dilatado la discusión en los estrados del Congreso, demostrando su poco compromiso con la protección del medio ambiente, de la paz y de los defensores ambientales.

Además, mientras que algunos empresarios de la ganadería y políticos afines al gobierno de turno se han encargado de desinformar a la población diciendo que este Acuerdo no es necesario ya que en Colombia existen normas que protegen el medio ambiente y a los defensores ambientales; los jóvenes tienen claridad frente a las bondades que traería el Acuerdo, así lo expresa María de los Ángeles, una de las asistentes al encuentro señalado:

"Nosotros como veeduría ciudadana hemos intentado acceder al plan de cierre de la minería de cerrejón o a los planes que tienen para proteger el río, y niegan mucha la información, la omiten, o se les pregunta una cosa y responden otra. Este proceso se vuelve tedioso y uno piensa “ya dejemos esto aquí, ya me he degastado mucho”, entonces se convierte en una estrategia, cansarnos para que nosotros no tengamos esa información y se escudan bajo la publicidad de que esta en el rincón más escondido de la página. No es tan fácil el acceso a la información en Colombia."


Aunque el Estado permite prácticas contrarias al derecho a la vida y a la posibilidad de vivir en un ambiente digno y sano, los jóvenes dan muestra de su compromiso por un mejor vivir para el presente y para el futuro.



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